La noche en que el mundo debía terminar
Chicago, 1954. En una tranquila vivienda suburbana, un pequeño grupo de personas aguarda en silencio absoluto. No hay celebraciones navideñas ni reuniones familiares convencionales; la atmósfera está cargada de una mezcla de tensión extática y temor reverente. Seguir leyendo Esperando la nave que nunca llegó: la profecía del fin del mundo
Cuando hablamos de la sabiduría ancestral, al menos en las culturas occidentales, de lo que hablamos es de un inmenso cúmulo de ruinas dejadas tras tres brutales campañas de destrucción.
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Algo muy serio debió haber ocurrido tras bambalinas en los repartos de dividendos bursátiles en la cúpula del poder anglosajón para que The Financial Times, portavoz de la plutocracia neoliberal global (26/6/09), haya divulgado los “vínculos” de la célebre familia de banqueros, los Rothschild, con el comercio de esclavos.
Pocas organizaciones contemporáneas han despertado tanta fascinación, temor y escrutinio público como la Iglesia de la Cienciología. Nacida a mediados del siglo XX en los Estados Unidos, una época caracterizada por la efervescencia de nuevos movimientos religiosos y el auge de la contracultura, la Cienciología se proyectó al mundo no solo como una alternativa espiritual, sino como una ciencia de la salud mental aplicable a los desafíos de la modernidad. Su fundador, L. Ron Hubbard, un prolífico escritor de literatura popular y ciencia ficción, prometió una ruta hacia la liberación absoluta del potencial humano. 

