Según las investigaciones, a medida que nos adentramos en misiones de mayor duración, la alteración de la gravedad podría reorganizar nuestros cerebros de maneras inesperadas.

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En 2016, el astronauta de la NASA Scott Kelly regresó a la Tierra tras 340 días consecutivos a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). Se readaptó a nuestra gravedad en cuestión de meses, pero mientras tanto, los investigadores observaron algunas alteraciones temporales en su cuerpo.






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