La temporada de ciclones tropicales en el océano Atlántico acaba de marcar un hito inédito en la meteorología moderna. Tras superar el umbral del 11 de septiembre sin presenciar la formación de un solo huracán, el año 2026 estableció un nuevo récord histórico dentro de la era satelital (1966-presente) como la temporada más tardía en registrar su primer sistema de categoría mayor, dejando atrás las marcas de Gustav en 2002 y Humberto en 2013.
El ojo del huracán Melissa —el huracán más fuerte del Atlántico en 2025— el 28 de octubre de 2025. Crédito: Copernicus Sentinel-2/ESA.
Para esta fecha, la climatología habitual indicaría la presencia de al menos tres huracanes y ocho tormentas tropicales surcando las aguas atlánticas. Sin embargo, el panorama actual refleja una inactividad pasmosa con tan solo cinco tormentas tropicales breves de baja intensidad (Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly y Edouard).
La actividad ciclónica global acumulada en la cuenca representa apenas un 7 % de los valores promedios históricos.
El impacto de El Niño
El responsable absoluto de este escenario es un fenómeno de El Niño de gran magnitud localizado en el océano Pacífico. A pesar de la distancia física, sus efectos perturban la atmósfera global mediante un aumento drástico de la cizalladura del viento en el Atlántico, un factor que genera corrientes cruzadas capaces de desintegrar las tormentas en sus etapas iniciales. Esta condición se combina con la inyección de aire seco enriquecido con polvo del Sahara y fuertes corrientes de aire descendente de alta presión.
Este mapa muestra la influencia típica de El Niño en la actividad estacional de huracanes del Pacífico y el Atlántico. Crédito: NOAA/Climate.gov.
La científica atmosférica Kristen Corbosiero describió la severidad del entorno indicando que «es realmente asombroso lo inhóspito que resulta el Atlántico para cualquier sistema en este momento; todo lo que intenta formarse sufre un triple golpe». En la misma línea, el experto en ciclones Brian McNoldy destacó que las estructuras nubosas «son decapitadas antes de que tengan la menor oportunidad de desarrollarse».
El riesgo de bajar la guardia
Mientras que el Atlántico vive una parálisis sin precedentes, en el océano Pacífico el escenario es opuesto, registrando una intensa actividad con múltiples huracanes de gran categoría impulsados por las mismas condiciones de El Niño.
2 pm EDT Fri, Sep 11: The Atlantic remains quiet, and tropical cyclone formation is not expected during the next 7 days.
As of 8 am EDT this morning (Sep. 11), we officially passed the satellite-era (1966-present) record for the latest formation of the first hurricane during an… pic.twitter.com/TgReszXgcH
— National Hurricane Center (@NHC_Atlantic) September 11, 2026
Pese a la calma atlántica, los meteorólogos recuerdan que aproximadamente la mitad de la actividad habitual de la temporada ocurre a partir de mediados de septiembre y que un solo sistema basta para causar un impacto devastador en zonas costeras, por lo que la prevención debe mantenerse intacta.
Récord histórico en el Atlántico: por primera vez no se registran huracanes a estas alturas del año