Proyecto: “El SEMÁFORO CIENTÍFICO” (epistemología avanzada).
Sí: vivimos literalmente inmersos en campos electromagnéticos. Para muchas personas el router permanece encendido mientras trabajan, comen, descansan y duermen. Pero la pregunta científicamente relevante no es si estamos expuestos —lo estamos— sino a qué frecuencia, con qué intensidad y durante cuánto tiempo.
Primera aclaración fundamental: Wi-Fi de 5 GHz no significa tecnología celular 5G. Son cosas diferentes. Un router doméstico puede transmitir aproximadamente en las bandas de 2.4 y 5 GHz. En ambos casos utiliza radiación electromagnética no ionizante: sus fotones no poseen energía suficiente para ionizar átomos o romper directamente enlaces químicos del ADN como pueden hacerlo los rayos X o gamma.
¿Pero qué ocurre si la exposición es prácticamente permanente?
Una revisión sistemática publicada por Bosch-Capblanch et al. (2024) examinó 41 estudios experimentales en humanos, principalmente ensayos cruzados, que reunieron 2,874 participantes. Al analizar exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia y síntomas como cefalea, alteraciones del sueño y otros síntomas generales, los resultados mostraron efectos nulos o pequeños y estadísticamente no significativos. Los participantes tampoco consiguieron detectar si estaban realmente expuestos a radiofrecuencias mejor de lo esperable por azar.
Esto no demuestra que sea metafísicamente imposible cualquier efecto. Significa algo epistemológicamente mucho más preciso: con la evidencia experimental disponible no se ha establecido un efecto adverso atribuible causalmente a estas exposiciones dentro de los límites regulatorios.
La OMS coincide en el punto fundamental: el mecanismo establecido de interacción de las radiofrecuencias con el organismo es el calentamiento de tejidos a intensidades suficientemente elevadas. Las exposiciones habituales procedentes de redes inalámbricas se encuentran muy por debajo de los niveles necesarios para producir calentamiento significativo. La investigación sobre exposiciones prolongadas continúa.
Entonces, ¿qué color corresponde a una persona que vive, trabaja e incluso duerme diariamente dentro del alcance de su Wi-Fi?
🟢 VERDE.
No porque podamos afirmar “riesgo cero” —la ciencia rara vez permite semejante afirmación—, sino porque actualmente no existe evidencia experimental consistente que demuestre daño para la salud por la exposición cotidiana a Wi-Fi dentro de los límites establecidos.
Apagar el router por miedo mientras dormimos, por ahora, parece mucho más una medida contra la ansiedad que contra las radiofrecuencias. Hasta conozco gente que protege con jaulas Faraday sus dispositivos, nadie les enseñó que la radiación electromagnética no ionizante no puede ni mover un electrón en este universo predominantemente electromagnético.
En fin, continúo con mi módem y mi router encendido, todo el día y todos los días, con sus noches; y así seguiré, hasta que no me demuestren lo contrario, no me voy a perder una actualización importante que determina mi velocidad de navegación por miedos infundados.
REFERENCIAS
Bosch-Capblanch, X., Esu, E., Oringanje, C. M., Dongus, S., Jalilian, H., Eyers, J., Auer, C., Meremikwu, M., & Röösli, M. (2024). The effects of radiofrequency electromagnetic fields exposure on human self-reported symptoms: A systematic review of human experimental studies. Environment International, 187, 108612. https://doi.org/10.1016/j.envint.2024.108612
World Health Organization. (n.d.). Electromagnetic fields. https://www.who.int/health-topics/electromagnetic-fields
https://carlosenrique553126.substack.com/p/afecta-estar-con-un-wifi-de-5g-todos?publication_id=8643557&post_id=215539305&isFreemail=true&r=5082kr
Carlos Enrique Delfino