El pucherazo no se ha desactivado: un ejército de votantes totalmente desvinculados de España /Socios fiables»: quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio 

 

Por Juan Manuel de Prada

«Entre pucheros anda el Señor», nos advirtió Santa Teresa; y la democracia, que es una religión antropoteísta, quiso emular al Señor. Pero como la democracia aspira a tener más adeptos que el Señor, no se conformó con andar entre pucheros, sino que decidió andar entre pucherazos.

En realidad, decir ‘democracia’ y ‘pucherazo’ en la misma frase es como decir ‘mierda’ y ‘hedor’; o mar, un pleonasmo consabido. De hecho, la democracia se funda sobre un pucherazo constitutivo, que es la sustitución de la razón por la voluntad de la mayoría, algo en verdad desquiciado y muy perturbador que acaba convirtiendo la comunidad política en un pandemónium; porque la voluntad humana, desembridada de la razón, termina queriendo cosas que no le corresponden, desde la mujer del prójimo a los cuernos de la luna. Más trágicamente aún, la voluntad de la mayoría –como señala perspicazmente Thomas Carlyle– no es otra cosa sino la voluntad de los demagogos, que logran hacer creer a una multitud de hombres ignorantes que mediante el voto deciden su destino, cuando lo cierto es que no hacen otra cosa sino asegurar el destino del demagogo al que votan.

La democracia, concluyó Carlyle, es la organización del fraude con el señuelo de la utopía; definición pasmosamente lúcida que incluye los dos tipos de pucherazos que la democracia compendia: por un lado, el pucherazo ‘constitutivo’, ínsito en su misma naturaleza, que consiste en sustituir la razón por la voluntad de la mayoría (a la que se engatusa con el señuelo de la utopía); por otro, el pucherazo ‘procedimental’ u ‘operativo’, que son todas esas marrullerías y picarescas electorales diseñadas para alterar el resultado de las urnas. En realidad, el pucherazo constitutivo es infinitamente más grave y dañino que el pucherazo operativo o instrumental; pero al común de los demócratas –infatuados por su religión, que los hace creerse diosecillos– subleva mucho más el segundo, porque no soportan que los diosecillos de la facción contraria a los madruguen la merienda. El pucherazo operativo, de hecho, podría actuar como un antídoto o incluso lenitivo del pucherazo constitutivo: si, como nos enseña Carlyle, la democracia consiste en que el voto de Judas valga lo mismo que el voto de Jesús, un pucherazo que multiplicase el voto de Jesús sería benéfico. Pero la experiencia demuestra que los pucherazos operativos siempre se urden para remachar o blindar el pucherazo constitutivo.

Esa es, desde luego, la intención de esa disposición adicional incorporada aviesamente en la llamada ley de Memoria Democrática que reconoce la nacionalidad a los «nacidos fuera de España de padres o abuelos originariamente españoles que la hubieran perdido o renunciado a ella como consecuencia del exilio». Se trata, por supuesto, de colar un ejército de totalmente desvinculados de España a quienes se ofrece la posibilidad de ganar, a toro pasado, la guerra que perdieron sus abuelitos; para lo cual se apela a una categoría –’exilio’– que se presenta como monolítica, como si el hecho de padecer exilio enalteciera a una persona y la haría digna –a ella misma ya sus descendientes– de especiales honores. Pero exiliados fueron igualmente el egregio Manuel de Falla (a quien nadie se lo impuso) y el tenebroso Aurelio Fernández, que ordenó el asesinato de decenas de maristas después de exigir a su congregación rescate a cambio de devolverlos vivos. Y tratar con el mismo rasero realidades por completo diversas, y aún antípodas, es una aberración jurídica, filosófica y moral.

Sobre esa aberración se funda esa ominosa disposición adicional que ha sido bautizada ‘ley de nietos’ y que no es otra cosa sino un plagio de aquella ‘Misión Identidad’ urdida por Hugo Chávez, que otorgó la nacionalidad venezolana a millones de inmigrantes, para impedir que prosperase un referéndum revocatorio (pero al menos aquellos inmigrantes súbitamente nacionalizados residían en Venezuela). Una vez aprobada tal disposición, sin embargo, los malignos demagogos que nos gobiernan la consideran insuficiente para conseguir sus objetivos; así que urdieron una instrucción (o sea, una circular que utilizan los superiores jerárquicos de la Administración para organizar el trabajo de sus subalternos, sin valor legal alguno) mediante la cual transformaron el supuesto legal de esa disposición adicional aberrante en dos categorías diferentes: por un lado, los descendientes de españoles; por otro, los descendientes de quienes hubieran perdido la nacionalidad a causa del exilio. Este birlibirloque es el que el Tribunal Supremo ha detectado, decretando medidas cautelares que paralizan la inscripción en el censo electoral de aquellos que obtuvieron la nacionalidad acogiéndose a la Ley de Memoria Democrática, si no acreditan que sus antepasados ​​fueron exiliados.

La medida cautelar decretada por el Tribunal Supremo afecta a quienes se inscribieron en el censo amparados en esa taimada instrucción que convertía automáticamente en exiliados a cualquier español que hubiera emigrado; y sólo les afecta porque ‘congela’ su inscripción en el padrón electoral, no la tramitación de su nacionalidad. Pero de inmediato los loritos mediáticos del partido de Estado han pretendido que esta medida cautelar decretada por el Tribunal Supremo suspende la aplicación de una ley; es una mentira gruesa, pues aquellas personas que demuestren ser hijos o nietos de exiliados (lo mismo de hombres egregios que nietos de asesinos frenéticos) podrán seguir obteniendo la nacionalidad española y votar con todas las bendiciones legales, contribuyendo al pucherazo operativo; pues el pucherazo constitutivo (la aberración jurídica, filosófica y moral que les otorga indiscriminadamente el voto, aunque sean nietos de Aurelio Fernández) no puede ser revocado por el Tribunal Supremo. Bajo el Régimen tiránico del 78, los jueces no pueden ejercer sobre los poderes legislativo y ejecutivo ningún tipo de control, que monopoliza un órgano político, el llamado (‘risum teneatis’) Tribunal Constitucional.

Ciertamente, si la sentencia del Tribunal Supremo es congruente con la adopción de estas medidas cautelares, los descendientes de españoles que emigran por razones económicas no podrán votar en las próximas elecciones. Pero puede que su exclusión, lejos de impedir el pucherazo operativo, lo favorezca, robusteciendo además el pucherazo constitutivo. A fin de cuentas, el voto de nietos de emigrantes económicos que han perdido su vínculo con España puede ser errático y variopinto; el voto de los nietos de Aurelio Fernández será, por el contrario, mucho más concienzudo y homogéneo.

https://kontrainfo.com/el-pucherazo-no-se-ha-desactivado-un-ejercito-de-votantes-totalmente-desvinculados-de-espana-por-juan-manuel-de-prada/

Socios fiables»: quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio 

 

Por Juan Manuel de Prada

Quizás el rasgo de sumisión más penoso de nuestros gobernantes en el traumático episodio vivido en Ceuta este verano ha sido la reiterada calificación de Marruecos como «socio confiable y leal». Escuchar a nuestros gobernantes repetiría como discos rayados tan grotesca consigna producía el mismo afecto desolador que produciría la mujer que acaba de ser salvajemente violada y califica a su violador de «hombre amable y cariñoso». Por supuesto, no se nos escapa que España necesita mantener relaciones diplomáticas con Marruecos; pero, sin incurrir en reacciones calenturientas ni en jeremiadas, la repugnante felonía perpetrada por el régimen marroquí hubiera exigido ni siquiera algún tipo de censura o amonestación, alguna muestra de ofendida indignación, algún amargo reproche. Acompañados, si se quiere, de una voluntad de hacer borrón y cuenta nueva; pero advirtiendo que un atropello semejante no podía repetirse.

Pero el empeño en halagar al agresor transmite una grimosa impresión de debilidad que seguramente haya tenido expresiones todavía más dañinas (como, por ejemplo, la horrenda traición a los saharauis), pero ninguna tan claudicante y manifiesta. Pues calificar a un agresor de «socio fiable» equivale a pedir árnica públicamente, reconociendo una completa incapacidad para prevenir o repeler cualquier otra fechoría que el agresor pueda maquinar mañana mismo; también equivale a aceptar que, para evitar nuevas fechorías, no resta otra solución sino aceptar los chantajes que el agresor nos exija. Se trata de la peor actitud posible, pues quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio; y es propio del soberbio pisotear a quien ve postrado. Esto es lo que hará este «socio fiable» en los próximos años, como iremos comprobando.

En realidad, llamando «socio confiable» a quien nos ha agredido tan arteramente, nuestros gobernantes no hacen sino proclamar urbi et orbi su indefensión. Y también, de paso, la fortaleza del agresor, que en cambio parece asistido por ‘socios’ que tal vez no sean del todo ‘fiables’ (la gente maligna nunca es confiable, aunque actúe juramentada) pero desde luego le apoyan plenamente en sus fechorías. Sería impensable que el régimen marroquí hubiera urdido una agresión tan venenosa contra España sin la aprobación de sus más poderosos ‘socios’; Pues Marruecos, pese a su situación geográfica privilegiada, no deja de ser una nación (inventada) de medio pelo, que no puede adoptar decisiones tan delicadas sin contar con el nihil obstat de Israel y Estados Unidos. ‘Socios’ que, a su vez, profesan una enconada inquina a España, en la que siempre han visto un antagonista –hoy venido a menos y completamente desnaturalizado– que desean humillar y esclavizar. Israel por razones inveteradas y preternaturales que las masas cretinizadas, huérfanas de teología, no pueden ni siquiera vislumbrar (nada que ver, desde luego, con los positionos inanes y cosméticos que el gobierno español ha ensayado en los últimos tiempos, defendiendo de boquilla a los palestinos mientras mantenía contratos militares con Israel). Estados Unidos por razones menos inveteradas pero también añejas (las «ínclitas razas ubérrimas» que los yanquis siempre han deseado someter y expoliar ya habrían sido completamente sometidas y expoliadas si por sus venas no circulase «sangre de Hispania fecunda») que el fantoche Trump ha mostrado de forma desmelenada y sin tapujos (y que tampoco tienen nada que ver con los falsorrosposturas antibelicistas del gobierno español, que entretanto ha triplicado el presupuesto militar, para comprar armamento a Estados Unidos y sufragar las guerras remotas que convienen a Estados Unidos).

Pero quizás el aspecto más tétrico de esta triste historia lo representan los ‘socios’ de España obligados por tratados internacionales y compromisos legales. A los socios de la OTAN no hace falta siquiera referirse, pues son –como la propia España– lacayos al servicio de Estados Unidos, que no moverán un dedo cuando la definitiva invasión de Ceuta y Melilla se decrete. Todavía más aberrante resulta la reacción de nuestros ‘socios’ en el pudridero europeo, que ha sido la propia del desalmado que, viendo cómo un salvaje viola a una mujer indefensa, reprocha a la mujer que vista una falda tan corta y provocativa. Una falda que, además, el desalmado ha vendido a precio de saldo a la mujer violada; que es lo que el pudridero europeo ha hecho con España, destruyendo su economía productiva y obligándola a proveerse de mano de obra barata, para hacerla ‘sostenible’. Estos son los «socios fiables» con que cuenta España; si sigue atada a ellos es porque ya se ha convertido en materia inerte.

https://kontrainfo.com/socios-fiables-quien-se-humilla-ante-el-soberbio-no-gana-clemencia-sino-desprecio-por-juan-manuel-de-prada/

Un comentario en “El pucherazo no se ha desactivado: un ejército de votantes totalmente desvinculados de España /Socios fiables»: quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio ”

  1. Dos cosas:

    —- Deberían tener derecho a voto todos los que tengan nacionalidad y residencia en el país y aquellos cuyo domicilio fiscal sea España. Los demás no deberían poder decidir sobre nuestro gobierno.

    —- Me molesta especialmente el interés generalizado en desviar la atención hacia el agresor en vez de analizar lo realizado por el agredido. Ya somos mayorcitos y la defensa de nuestras fronteras y territorio es un asunto nuestro. Somos los encargados de garantizar el bienestar y seguridad de nuestros ciudadanos, independientemente de si los vecinos son fiables o no.

    Si Marruecos hace o no hace lo que debe y a lo que se ha comprometido, es otro tema estudiable; pero lo realmente grave aquí es la inoperancia y dejadez de nuestro gobierno en el cumplimiento de su DEBER, proteger el territorio y a los habitantes del mismo. Lo que está padeciendo Ceuta en los últimos más de 40 días es una vergüenza insoportable e injustificable. Y lo más indignante y preocupante : ¿ ni siquiera hay uno que sepa lo que hacer y lo haga ? ¿ ni uno ?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *