Hallada en Karahantepe una excepcional escultura de 11000 años de antigüedad que representa a un hombre sobre un leopardo

La estatua descubierta en Karahantepe. Crédito: Ministerio de Cultura de Turquía

El ministro de Cultura y Turismo de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, ha dado a conocer el descubrimiento de una pieza arqueológica de singular valor durante los trabajos de excavación que se llevan a cabo en el yacimiento de Karahantepe, correspondientes a la campaña de 2026. Se trata de una escultura compuesta, con una altura de 70 centímetros, que muestra a una figura humana sentada sobre el lomo de un leopardo, y cuya cronología se sitúa en torno a los once mil años antes del presente.

El propio Ersoy ha especificado que la obra fue localizada exactamente en el lugar donde fue depositada en aquella remota época, dentro de una estructura circular de tres metros de diámetro que conservaba su pavimento original de losas planas y un banco corrido adosado al muro perimetral, sobre el cual descansaba la pieza.

Las excavaciones en Karahantepe, iniciadas en el año 2019, han venido proporcionando hallazgos relevantes en cada temporada, y la de 2026 no ha sido una excepción, puesto que han salido a la luz nuevas edificaciones y objetos que amplían el conocimiento sobre las primeras comunidades sedentarias de la región.

El ministro Ersoy ha querido destacar que la escultura recuperada ahora presenta un estilo compositivo del que no se tenía constancia en los registros arqueológicos previos, lo que añade una capa adicional de interés a un descubrimiento ya de por sí notable.

Detalle de la estatua descubierta en Karahantepe. Crédito: Ministerio de Cultura de Turquía

La pieza, que integra en una misma composición las anatomías humana y felina, ha sido descrita por el titular de Cultura como un ejemplar único, tanto por su factura como por la disposición de las figuras, que se aparta de los cánones conocidos para el Neolítico de Anatolia.


El contexto inmediato del hallazgo aporta datos sustanciales sobre la funcionalidad y el simbolismo de los espacios construidos en aquel periodo. La estructura donde apareció la escultura, de planta circular y un diámetro aproximado de tres metros, presentaba una solería elaborada con piedras de superficie aplanada, dispuestas con cierta regularidad, lo que sugiere un uso cuidado y probablemente ritualizado.

Contra el paramento interior, y recorriéndolo de manera continua, se levantaba una plataforma o banco, conocido en la terminología arqueológica local como seki, y fue precisamente sobre esa elevación donde los excavadores encontraron la figura, apoyada en la posición que había ocupado durante milenios.

El ministro Ersoy ha subrayado este extremo en sus declaraciones públicas, incidiendo en que la obra no había sido desplazada desde su colocación original, circunstancia que permite a los investigadores plantear hipótesis más sólidas acerca de su significado dentro de la organización del espacio doméstico o ceremonial.

La representación de un ser humano montado sobre un leopardo, con una altura total que no alcanza el metro, plantea interrogantes sobre las creencias y la cosmovisión de las poblaciones que habitaron el sudeste de Anatolia en el noveno milenio antes de nuestra era.

karahantepe escultura estatua hombre leopardo

Arqueólogos trabajando en la estatua. Crédito: Ministerio de Cultura de Turquía

El felino, animal de poder y vinculado con frecuencia a chamanes o deidades en las culturas neolíticas, aparece aquí como soporte de una figura humana que, por su posición erguida y su dominio sobre la bestia, podría encarnar a un personaje de rango, un antepasado o una entidad sobrenatural.

Los especialistas consultados por el ministerio han señalado que la conjunción de ambos motivos en una sola pieza, trabajada probablemente en piedra caliza o en un material similar, supone un unicum en el repertorio iconográfico del Próximo Oriente antiguo, y obliga a revisar las tipologías establecidas hasta ahora para el arte parietal y mobiliar del Neolítico precerámico.

El proyecto arqueológico en el que se enmarca esta campaña, denominado Legado para el Futuro y promovido por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Museos, ha permitido concentrar esfuerzos técnicos y humanos en la excavación sistemática de Karahantepe, un yacimiento que comparte características con el cercano enclave de Göbekli Tepe, aunque con particularidades propias que lo convierten en un laboratorio de primer orden para el estudio de los procesos de neolitización.

Las intervenciones de 2026 no se han limitado al hallazgo de esta escultura, sino que han sacado a la luz otras estructuras y objetos muebles que, aunque no han sido detallados por el ministro, completan el registro estratigráfico de un asentamiento que ocupó una posición central en las redes de interacción regional durante el Precerámico Neolítico. La continuidad de los trabajos, año tras año, está proporcionando una secuencia ocupacional que permite afinar las cronologías y comprender la evolución arquitectónica de los edificios comunales.

En su mensaje, Mehmet Nuri Ersoy ha querido poner el acento en la relevancia científica del descubrimiento, al afirmar que la obra abre nuevas líneas de cuestionamiento sobre los estadios más tempranos de la historia de la humanidad. El ministro ha expresado su convicción de que este hallazgo generará un amplio eco en el ámbito académico internacional, dado que altera los supuestos previos sobre la capacidad expresiva y la complejidad simbólica de las sociedades cazadoras-recolectoras que precedieron a la domesticación de plantas y animales.

Las preguntas que surgen a partir de la escultura –sobre su función, su relación con el edificio que la acogía y el mensaje que pretendía transmitir– serán objeto de análisis en los próximos meses, una vez que los especialistas puedan examinar la pieza con detalle y cotejarla con otros ejemplares procedentes de yacimientos vecinos.

El ministro ha concluido su intervención con un agradecimiento explícito a los equipos que hacen posible el desarrollo de las excavaciones, mencionando de manera específica a la Dirección General de Patrimonio Cultural y Museos, al comité científico que coordina los trabajos y a todos los colaboradores que, con su esfuerzo sobre el terreno, garantizan la recuperación y preservación de estos testimonios excepcionales.

La escultura, una vez completados los trabajos de consolidación y restauración, pasará a engrosar el catálogo de bienes culturales que el ministerio pone a disposición de la investigación y, previsiblemente, será exhibida en un museo de la región para su contemplación pública, aunque por el momento no se ha especificado un calendario para su traslado ni su puesta en valor.

Lo que sí parece fuera de duda es que la temporada de 2026 quedará marcada por este hallazgo, que no solo añade una pieza más al patrimonio conocido, sino que reabre el debate sobre los orígenes del arte figurativo y su vínculo con los espacios colectivos en los albores del Neolítico.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *