Normalización de la vigilancia constante/EE.UU. y Dinamarca anuncian un acuerdo por el que Washington asumirá el «control permanente de la seguridad» de Groenlandia

Normalización de la vigilancia constante

Esto es completamente inaceptable. Hemos llegado al punto en que puedes comprar un televisor para tu casa, pagarlo con tu propio dinero, colocarlo en tu sala y descubrir que ese aparato puede recopilar información sobre ti, tu red, los dispositivos a tu alrededor y lo que estás viendo.

Una investigación realizada por Gamers Nexus, Level1Techs e investigadores de seguridad independientes descubrió que los televisores LG  escan ean las redes locales en busca de teléfonos, relojes inteligentes, computadoras y otros dispositivos, recopilando información sobre redes Wi-Fi cercanas, ubicación e información IP, y utilizando el Reconocimiento Automático de Contenido para identificar lo que aparece en el televisor, incluido el contenido que llega a través de HDMI. Los investigadores también informaron haber encontrado evidencia de que el audio del micrófono se capturaba mientras el televisor estaba en modo de espera y se almacenaba localmente sin conexión.

LG reconoce que sus televisores pueden buscar dispositivos compatibles en la misma red, describiendo esto como una funcionalidad común de los televisores inteligentes, y afirma que su función publicitaria ACR es opcional. Sin embargo, los investigadores demostraron la enorme cantidad de información que los televisores modernos son técnicamente capaces de ver en el hogar. LG Ad Solutions se jacta de llegar a cientos de millones de «dispositivos secundarios direccionables», y los ejecutivos de publicidad de LG han utilizado frases como «somos dueños del cristal» al describir la relación de la empresa con la pantalla del televisor. ¿Perdón? Ustedes me vendieron el cristal. NO SON DUEÑOS DESPUÉS DE QUE LO COMPRE. Esa mentalidad es precisamente el problema de la industria tecnológica moderna. Uno cree que está comprando un producto. Cada vez más, las corporaciones ven el producto como una puerta de entrada permanente a tu vida.

Escribió extensamente sobre las cámaras Flock y la creciente maquinaria de vigilancia del gobierno. Escribió sobre la información de ubicación disponible comercialmente, las bases de datos de matrículas, el reconocimiento facial y la destrucción gradual de la privacidad. Ahora, mire a su alrededor en su propia casa. Su televisor, refrigerador, timbre, teléfono, dispositivos inteligentes, computadora portátil y cualquier otro dispositivo conectado a Internet pueden vigilarlo.

La gente debe  dejar de aceptar esto  como el precio de la vida moderna. Esa actitud es la que acaba con la libertad. «Bueno, así funcionan los televisores inteligentes». ¡NO! ¿Por qué habría de ser así? ¿Por qué un televisor debería saber qué otros dispositivos están conectados a mi red? ¿Por qué una empresa de publicidad debería entender a todo mi hogar en lugar de simplemente mostrar el programa que ha seleccionado? ¿Por qué tengo que rebuscar entre acuerdos de privacidad y configuraciones complicadas para saber si la pantalla de mi salón está analizando lo que veo? La carga se ha invertido. En lugar de que las empresas demuestren por qué necesitan información, se espera que los ciudadanos descubran cómo impedir que la recopilen.

El argumento de que todos aceptaron esto en algún punto de un acuerdo de términos de servicio es igualmente absurdo. Nadie lee 40 páginas de tecnicismos legales antes de encender un televisor. Eso no es un consentimiento válido. Es una cláusula legal redactada por abogados para proteger a las corporaciones. Si un dispositivo va a monitorear el comportamiento de visualización, identificar dispositivos en el hogar, procesar información de voz o transmitir información con fines publicitarios, el consumidor debe ser informado claramente de lo que está sucediendo y debe tener que activar esas funciones de forma deliberada. La privacidad debe ser la norma. La vigilancia debe requerir permiso.

Esto se vuelve infinitamente más peligroso cuando el gobierno entra en escena. Los datos recopilados hoy para publicidad pueden volverse innumerables valiosos para el gobierno mañana. Ya hemos visto a agencias gubernamentales comprar información disponible comercialmente en lugar de obtenerla mediante el proceso tradicional de órdenes judiciales. Hemos visto a departamentos de policía construir enormes redes de cámaras de reconocimiento de matrículas. Hemos visto cómo la línea entre la recopilación de datos corporativos y la vigilancia gubernamental se difumina cada vez más. El gobierno no necesita instalar un micrófono en cada sala de estar si los ciudadanos compran voluntariamente micrófonos con conexión a internet.

Por eso, el argumento de «no tengo nada que ocultar» es tan increíblemente absurdo. La privacidad no se trata de ocultar conductas delictivas. La privacidad significa que el gobierno y las corporaciones no tienen ningún derecho inherente a saberlo todo sobre ti. Los libros que lees, adónde conduce, quién visita tu casa, qué ves, qué sitios web visitas, qué programas políticos consume y qué dices en la intimidad de tu hogar no son asunto de nadie.

Lo más aterrador es la rapidez con la que la gente se ha acostumbrado a aceptar esto. Hace veinticinco años, si le hubieras dicho a alguien que su televisor podría escanear los dispositivos de su casa, analizar lo que ve para mostrarle publicidad, conectar esa información con otros dispositivos y contener micrófonos capaces de responder incluso cuando la pantalla está apagada, lo habrían tachado de orwelliano. Hoy lo llaman «casa inteligente».

No se debería permitir que las corporaciones conviertan los productos que la gente compra en plataformas de vigilancia permanentes, ocultas bajo acuerdos incomprensibles. No se debería permitir que el gobierno obtenga información indirectamente, información que la Constitución le exigiría justificar recabando directamente. La protección de la privacidad debe adaptarse al ritmo de la tecnología, ya que esto avanza mucho más rápido que las leyes diseñadas para frenar su abuso.

No debemos aceptar un estado de vigilancia como un hecho inevitable de la vida moderna. No debemos aceptar que todo debe recopilar datos solo porque ahora todo contiene una computadora. No debemos aceptar cámaras que sigan nuestros autos, teléfonos que registren nuestros movimientos, algoritmos que controlen nuestras compras y televisores que vigilen nuestros hogares simplemente porque alguien nos dice que ese es el futuro. Si ese es el futuro que nos ofrecen, entonces tenemos todo el derecho a rechazarlo.

Martín Armstrong 

economía de Armstrong

https://www.verdadypaciencia.com/2026/09/normalizacion-de-la-vigilancia-constante.html

EE.UU. y Dinamarca anuncian un acuerdo por el que Washington asumirá el «control permanente de la seguridad» de Groenlandia

Personas con la bandera de Groenlandia, con mar y montañas en el fondo.

Fuente de la imagen,Getty Images

Estados Unidos y Dinamarca anunciaron este viernes un acuerdo sobre la seguridad de Groenlandia, lo que resuelve una disputa diplomática desencadenada por las amenazas del presidente Donald Trump de apoderarse del territorio por la fuerza.

Trump afirmó que el acuerdo otorgaría a su país «control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades» de ese territorio danés.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dijo que el acuerdo «fortalecerá la seguridad en el Ártico y la zona del Atlántico Norte», aunque no abordó los detalles específicos mencionados por Trump en una publicación en redes sociales.

El acuerdo se produce tras meses de amenazas de Trump de «tomar» Groenlandia por motivos de seguridad nacional, con el argumento de su ubicación estratégica para la defensa y su riqueza mineral.

En una publicación en Truth Social, Trump señaló que el acuerdo no supondrá «ningún costo para EE.UU.» y otorgará al país la capacidad de «hacer lo necesario» para «garantizar y defender la seguridad de Groenlandia».

Indicó que el acuerdo estipula que «ningún adversario de EE.UU.» podrá mantener presencia militar en Groenlandia ni «realizar inversiones sensibles en Groenlandia sin [la] aprobación expresa por escrito» de la Casa Blanca.

Frederiksen confirmó que el acuerdo se firmará durante la Asamblea General de Naciones Unidas la próxima semana.

La mandataria danesa afirmó: «[Esto] fortalece nuestra seguridad común en el Ártico y la zona del Atlántico Norte» y, al mismo tiempo, «reconoce la soberanía y la integridad territorial del Reino, así como el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación».

Añadió que el acuerdo aún requiere la aprobación del Poder Legislativo y que «deberá seguir los trámites parlamentarios necesarios para entrar en vigor».

Presencia estadounidense en Groenlandia

Trump ha intentado durante meses comprar o anexionarse este territorio danés rico en minerales.

Incluso ha llegado a amenazar con una acción militar, lo que provocó fuertes críticas por parte de los daneses y de otros países de la OTAN.

Donald Trump

Fuente de la imagen,AFP vía Getty Images

Jens-Frederik Nielsen, representante del gobierno de Groenlandia, declaró al anunciar el acuerdo que resulta «gratificante estar a punto de cerrar un pacto que garantiza y refuerza la seguridad» de Groenlandia, Dinamarca y EE.UU.

«El acuerdo reconoce los intereses de Groenlandia y nuestro papel en la cooperación internacional. Es beneficioso para todos», afirmó.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, lo calificó como un «acuerdo histórico» y una «gran victoria para EE.UU. y el pueblo estadounidense».

«Este acuerdo aborda de manera permanente y completa nuestras preocupaciones de seguridad nacional en Groenlandia», declaró al canal de noticias Fox News.

¿Qué se sabe del acuerdo?

El texto del acuerdo no se ha publicado aún.

Sin embargo, un funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. que pidió no ser identificado describió los términos del acuerdo sin entrar en detalles específicos.

Entre las disposiciones acordadas figura una que establece que el acuerdo no perdería su vigencia aunque Groenlandia llegara a convertirse en un país independiente en el futuro.

El funcionario añadió que, en virtud del acuerdo, EE.UU. tiene la facultad unilateral de construir estructura militar adicional sin necesidad de obtener la aprobación de Groenlandia o Dinamarca.

El pacto incluye «derechos de acceso permanente, establecimiento de bases y sobrevuelo», señaló el funcionario.

Asimismo, prohíbe a países ajenos a la OTAN construir bases en Groenlandia y «prohíbe inversiones de adversarios en Groenlandia que pudieran suponer una amenaza para EE.UU.».

Soldados de diversas naciones participan en el ejercicio militar de la OTAN Arctic Shield 2026 en Narsarsuaq, Groenlandia, el 9 de septiembre de 2026.

Fuente de la imagen,AFP vía Getty Images

Pie de foto,Soldados de otros países de la OTAN realizan despliegues temporales o ejercicios militares en Groenlandia, pero no tienen presencia permanente como los de EE.UU.

«Sectores sensibles»

La fuente agregó que, bajo la situación actual, se ha permitido a adversarios invertir en «sectores sensibles» de Groenlandia sin someterse a controles de inversión.

El funcionario mencionó específicamente a Rusia y China, señalando que el acuerdo les impide desplegar tropas o realizar inversiones en dichos «sectores sensibles».

De todas formas, como el texto no es público no está claro en qué se diferencia exactamente de un pacto de 1951 entre EE.UU. y Dinamarca en virtud del cual Washington puede enviar a Groenlandia tantas tropas como desee.

EE.UU. ya cuenta con más de 100 efectivos militares destacados permanentemente en su base de Pituffik, situada en el extremo noroeste del territorio.

Mapa

Pituffik juega desde hace décadas un papel clave en el sistema estadounidense de alerta temprana para detectar ataques con misiles.

En este lejano confín de la región ártica, a unos 1.200 kilómetros del Polo Norte, se levanta desde los comienzos de la Guerra Fría la base más al norte de todas las que Estados Unidos tiene repartidas por el mundo, concebida originalmente para detectar a tiempo posibles ataques con misiles desde la extinta Unión Soviética y posibilitar una pronta respuesta.

Antes llamada Base John Thule, la instalación está a cargo del Grupo Base Espacial 821, que incluye el Escuadrón de Alerta Espacial 12 y el Destacamento de Operaciones Espacial 23.

Su misión es vigilar el espacio, alertar de posibles ataques con misiles y controlar los satélites de defensa estadounidenses.

Trump sostiene que Groenlandia es fundamental para su plan de construir un sistema de defensa denominado «Cúpula Dorada», diseñado para proteger a EE.UU. frente a ataques con misiles procedentes de Rusia y China, y sostiene que los aliados europeos podrían colaborar en esta iniciativa.

La isla posee vastas reservas —en gran medida sin explotar— de minerales de tierras raras, muchos de los cuales son cruciales para tecnologías como los teléfonos celulares y los vehículos eléctricos.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cx05rdze7v60o

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