El gran libro de Astrología, el más influyente, considerado como la “biblia” de esta disciplina ancestral, es el “Tetrabiblos”, escrito por el gran matemático, geógrafo, astrólogo y astrólogo de la antigüedad, Claudio Ptolomeo, a mediados del siglo II d. C. Es probable que fuera escrito alrededor del año 145.
Esta parte se compone de cuatro tomos, de todos tus números en gris (cuatro libros). Ptolomeo era griego. Vivió y trabajó en Alejandría, Egipto. La importancia de sus orígenes en tener un sistema y estructura de las técnicas de la Astrología, la defendió y la elevó a un nivel científico, efectivamente, en un tiempo en que era considerada una superstición.
Así fue como el Tetrabiblos convirtió la Astrología en una ciencia respetada en Europa y Oriente Medio, y su estudio se impartió en universidades europeas durante el Renacimiento, e incluyó su influencia en la medicina de la época.
Antes del Tetrabiblos, Ptolomeo escribió el libro astronómico «Almagesto», que sirvió de base perfecta para complementar el Tetrabiblos. Es aquí donde se conoce el día como el libro de Efemérides Planetarias, que calcula los movimientos de los planetas. El Tetrabiblos es el gran complemento astrológico, que estudia la influencia de los astros en el nuevo planeta y en el ser humano.
Ptolomeo no fue el inventor de la Astrología, pero estructuró de forma lógica las tradiciones que establecieron las «soultas», caldeas, egipcias y helénicas, y la suya es una defensa de esta disciplina, comparada con la filosofía natural de Aristóteles, y logró que ya sirviera como superstición de adivinación, magia y prácticas mágicas.
Como señaló Ptolomeo, la astrología sobrevivió en la época medieval, donde los hombres vivían con tolerancia, y como ciencia, aunque inexacta, era la visión natural de la creación divina.
En su obra astronómica Almagesto, Ptolomeo estableció el sistema geocéntrico, en el que situó la Tierra como centro del sistema y supo rodear tanto a la Tierra como a los demás planetas. Más importante aún, Copérnico y Galileo estabilizaron el sistema heliocéntrico, en el que la Tierra es el centro y la Tierra y otros planetas giran en su órbita.
Aunque desde el punto de vista astronómico Ptolomeo estaba errado, desde el punto de vista astrológico no era así, quizás que en un mapa astral usemos las órbitas simbólicas del Sol y los planetas girando alrededor de la Tierra, a lo que se lalama “movimiento aparente”. Incluso, ahora contamos con el sistema topocéntrico, donde el centro es el ser humano desde el lugar encuentre, para trazar las coordenadas astrológicas.
En consonancia con el contenido del Tetrabiblos, el primer libro contiene una defensa de la astrología, los datos sobre los planetas, las formas de la Luna y los signos del zodíaco.
Este segundo libro contiene temas de astrología mundial, además de fenómenos climáticos, condiciones terrestres, etc.
El tercer libro contiene astrología genética, concepción, nacimiento, esperanza de vida, apariencia física y facultades mentales.
Y este libro analiza la interpretación de la carta astral aplicada a los bienes materiales, la profesión, el matrimonio, las relaciones, los viajes y la muerte.
A lo largo de la historia de la Astrología, se han escrito otras obras que aportan técnicas avanzadas y diversos sistemas o conceptos astrológicos que enriquecen esta maravillosa disciplina. Lamentablemente, la proliferación de leyes sociales ha llevado a la trivialización de esta ciencia con boberías, y algunas religiones se aferran a las etapas anteriores del Tetrabiblos, considerando la Astrología como brujería.
Sin embargo, afortunadamente, también existe una sólida presencia de astrólogos profesionales bien preparados, buenas escuelas y congresos que demuestran las técnicas y los avances en el campo de la astrología.
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